El pasado viernes, con el salto de junio a julio, nos despedimos finalmente de Minecraft Earth. Mientras muchas personas estaban pensando en el inicio de las vacaciones, las escapadas a la playa o a la montaña (o a las ciudades, que también son un destino turístico en realidad), una propuesta interesante de Mojang para extender la experiencia de juego de Minecraft a otros contextos pulsaba el botón de apagado de sus servidores (metafóricamente, se entiende), dando así por conclusa una historia bastante efímera.

Si no lo conoces, Minecraft Earth llevaba parte del universo de Minecraft al mundo real, con una propuesta de juego de realidad aumentada, al estilo de los populares Ingress y Pokemon Go, en lo que muchos vimos ya en su momento un intento de competir precisamente con éste último. Era mayo de 2019, y muy poco después se inició su primera fase de pruebas, la beta cerrada. Lo que pudimos ver, ya en aquel momento, era más que prometedor.

Pocos meses después, en octubre, Mojang empezó a abrir el acceso a los jugadores por países, con lo que llegamos a finales de 2019 con Minecraft Earth ya disponible para todo el mundo. Entre medias, se publicaron algunas críticas tremendamente positivas del juego, en las que se afirmaba que era muy ambicioso y que la propuesta era realmente original. No se habían limitado a intentar reproducir el modelo de otros juegos, sino que habían sabido trasladar la experiencia de Minecraft a la realidad aumentada.

Desconocemos qué planes tenían Mojang  y Microsoft para Minecraft Earth, pero es evidente que esperaban un buen ritmo de crecimiento a lo largo de 2020. Sin embargo, no creo necesario recordar lo que ocurrió el año pasado (y sigue ocurriendo este 2021), pero basta con sumar dos más dos para imaginarse lo nocivas que pueden resultar estas circunstancias, con confinamientos, nuevas realidades y demás, para juegos en los que hay que salir a la calle, caminar, relacionarse con otras personas, etcétera.

Así, durante todo 2020 Minecraft Earth pasó sin pena ni gloria y, evidentemente, no pudo beneficiarse del crecimiento en compra y uso de videojuegos que vivimos el año pasado. Y el problema es que aunque la situación ha mejorado ostensiblemente desde hace 12 meses, es innegable que la vieja normalidad todavía nos queda bastante lejos. Y es indudable, Minecraft Earth estaba construido para esa vieja realidad, no para la actual.

Y sí, es cierto que otros juegos, como los antes nombrados, siguen vivos y activos, pero no debemos olvidar que ya contaban con años de vida y comunidades de jugadores bastante consolidadas. Minecraft Earth tenía 2020 para establecerse y crecer, pero el cambio de nuestras condiciones de vida fue un condicionante demasiado fuerte, un handicap insalvable, al que se sumó una política de microtransacciones que muchos usuarios encontraron excesiva.

Así, y como regalo de reyes, Mojang anunció el cierre de Minecraft Earth, tal y como ya te contamos en aquel momento y, desde entonces y siguiendo el calendario predefinido, se han ido dando los pasos previstos en el calendario de cierre del juego, un calendario que concluía el 30 de junio, con el apagado de toda la infraestructura que daba soporte al juego.

Siempre nos quedará la duda sobre qué habría pasado con Minecraft Earth de no ser por la pandemia, o si en el momento de producirse la misma ya hubiera tenido una base consolidada de usuarios. O si Mojang hubiera decidido mantener la apuesta hasta que la nueva normalidad termine por parecerse más a la antigua. Pero eso ya nunca lo sabremos.